Seguros

Planes de pensiones, cómo ahorrar también en tu declaración de la Renta.

Podemos ayudarte a ahorrar en tu declaración de la renta y sacarle rentabilidad a ese dinero con un plan de pensiones.

Vamos a verlo con un ejemplo:

Un contribuyente con una Base Imponible general de 32.000€ anuales, al que le corresponde un tipo marginal del 33% aporta las siguientes cantidades y obtiene el siguiente ahorro fiscal:

La simulación, el primer paso.

Nosotros te ayudamos realizando una simulación analizando las aportaciones que maximizan tu ahorro fiscal de manera totalmente gratuita. Además tramitamos tu aportación con la aseguradora MAPFRE, garantía de seguridad y calidad. Si ya dispones de algún plan de pensiones te puede interesar traspasar dicho plan a MAPFRE, ya que supone un ahorro del 3% sobre el importe traspasado en los seguros de la compañía.

Ahorro fiscal y rentabilidad financiero, las dos vertientes.

Como se puede apreciar en el ejemplo, el ahorro fiscal es considerable, el dinero que iría destinado a Hacienda, pero que finalmente recala en un plan de pensiones. No sólo no perdemos ese dinero, sino que además lo usaremos para que nos dé una rentabilidad financiera que dependerá de la elección del plan. Puedes ver los planes aquí.

Por eso las ventajas del plan de pensiones, más allá de lo obvio del ahorro a largo plazo, asegurarse unos ingresos mínimos en el futuro, tenemos dos vertientes: el ahorro fiscal inmediato y la rentabilidad financiera.

La seguridad, nuestra principal opción.

La rentabilidad del plan dependerá en gran medida del riesgo que se quiera adoptar. Nosotros recomendamos normalmente los planes más seguros, para centrarnos sobre todo en el ahorro fiscal. Con MAPFRE puedes elegir un plan con un tipo de interés mínimo garantizado, por lo que no tendrás que preocuparte por nada.

Requisitos y límites legales.

Cabe destacar, que la aportación mínima es de 600€, y la máxima de 8000€, además los contribuyentes cuyo cónyuge no obtenga rendimientos netos del trabajo ni de actividades económicas, o estos sean inferiores a 8.000 euros anuales, podrán reducir en la base imponible las aportaciones realizadas a los sistemas de previsión social de los que sea partícipe, mutualista o titular dicho cónyuge, con el límite máximo de 2.500 euros anuales. Todo ello con la ventaja de no tributar por el impuesto sobre sucesiones y donaciones.